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The Cure en Vancouver
Review
By Lucía Santiago Dantés
Modas, corrientes, grupos musicales vienen y van con el paso de los años, pero pocos son tan recordados y queridos en lationoamérica como The Cure.
Si tomamos en cuenta que el grupo surgió a mediados de los setentas, tenemos que son 3 décadas de The Cure. Robert Smith ya cuenta con 49 años pero como los buenos vinos el paso de los años sólo institucionalizó a The Cure en el corazón de sus fans y en la historia oficial de la música.
Para muchos, incluyéndome a mí, representa la banda sonora de la película de nuestras vidas. Como muchos estudiantes y jóvenes lo hacen hoy día, escuchaba a The Cure en el carro, en la escuela, en el autobús, caminando con mi walkman siempre a ritmo de Disintegration, Three Imaginary Boys o Wish por citar algunos de sus discos. Amén de toda la “The Cure” parafernalia que tenía en esos días. Aún conservo con orgullo muchos de esos recuerdos como posters, discos LP, recortes de periódico, mantas etc. Inclusive el famoso libro azul autografiado por sus integrantes en el año 1992 cuando fueron a Monterrey NL. México.
Todos estos recuerdos tanto para mí, como para muchos se agolparon en nuestras memorias el pasado mayo 26 cuando The Cure, luego de posponer su concierto originalmente programado para octubre 9 del 2007 fuera todo un evento memorable en la vida de sus fans quienes esperamos ansiosamente un año, guardando sigilosamente nuestro boleto en el cajón de nuestro escritorio, baúl de los recuerdos o protegido bajo 7 llaves y 7 hechizos lejos de las manos y miradas indiscretas.
Los meses, las lluvias y días de invierno pasaron hasta que el glorioso momento llegó. El grupo telonero de The Cure en esta ocasión fue “65 days of Static”, de quienes prefiero reservarme mi opinión, ya que no me causó gran impresión.
Por supuesto abrieron con Open, y al ritmo de Fascination Street, Close to Me, In between days, boys don’t cry, Love song, Just Like heaven, etc etc etc bailamos, brincamos y coreamos las canciones en el General Motors Place, mismas que años atrás brincoteamos en algún bar de Monterrey con los amigos y cerveza en mano, o con el modular a todo lo que daba en nuestros cuartos.
A varias décadas de su largo historial discográfico Robert Smith sigue conservando su voz intacta, así como su colección de guitarras que son ahora una extensión de su personalidad, como la Gretsh Silver Falcon, Gibson Chet Atkins semi-acoustic, su Fender Bass VI y su guitarra de 12 cuerdas la Gibson Reverse Firebird famosa por su programa acústico en MTV.
Simon sigue siendo un maestro del bajo y que decir de Porl quien hasta tiene su propia linea de guitarras en la compañía Schecter guitars llamada “Porl Thompson Corsair Bigsby”!! El diseño gráfico de la guitarra fue creado por Kev Grey un famoso diseñador gráfico inglés.
El concierto duró 2 horas con 48 minutos, teniendo 3 encores donde tocaron sus clásicos como Lovecats, Caterpillar girl, close to me y why can’t I be you? Entre muchas otras, cerrando con A Forest canción escogida en más de una ocasión para cerrar sus conciertos donde el bajo se queda con las ultimas 2 notas en eco, provocando una atmósfera única.
No importa que hayamos esperado un año para disfrutar este concierto, los esperaría uno y mil...y varios años más, The Cure es uno de los pocos grupos que vale la pena presenciar y escuchar.
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